jueves, 6 de octubre de 2011

Una opinión sobre el robo sistemático de bebés

El robo sistemáticos de  bebés (hecho ocurrido durante la ultima dictadura militar en la República Argentina), es tema de estos tiempos ya que, aquellos niños y niñas arrancados de los brazos de sus madres, desde hace un tiempo, están teniendo la posibilidad de saber en verdad quienes son y quienes son sus verdaderos padres. lo que no se puede entender y hay justificación es el porqué de lo sucedido.
Algunos de estos hijos de desaparecidos ya conocen su historia, pero así como ellos hay otros miles que todavía no.
En mi caso he conocido familiares de desparecidos y conozco sus historias o en algunos casos lo poco que saben. Es por todo esto que me pregunto...ALGUNA VEZ SE HARA JUSTICIA DE UNA VEZ POR TODAS? y otra cosa... SE LOGRARA RESOLVER LA IDENTIDAD DE TODOS O POR LO MENOS LA MAYORIA DE LOS MAS DE 30 MIL DESPARECIDOS?

miércoles, 5 de octubre de 2011

¿Quién mató a Rosendo? Una novela con mas de un mensaje profundo.

Vandor, un mafioso líder sindical peronista que lleva años pactando con gobiernos y patrones para desactivar el movimiento obrero argentino, es el probable asesino de Rosendo, que murió en un tiroteo entre dos bandos sindicales. Que en verdad sólo disparó uno de los bandos es lo que se propone probar Rodolfo Walsh a través de una rigurosa investigación que deja al descubierto las complicidades y torpezas de jueces y policías.
“El sistema no castiga a sus hombres: los premia. No encarcela a sus verdugos: los mantiene”. Sobre esta premisa se alza ¿Quién mató a Rosendo?, novela casual (las piezas, o capítulos, fueron primero artículos para un semanario obrero), aunque no por ello menos meritoria, pues el resultado es más que sólido. Rodolfo Walsh advierte que si alguien quiere leer estas páginas como un relato policial, allá él, y también que los destinatarios “naturales” del libro son los trabajadores argentinos. La doble advertencia, que debería ponernos en contra (¿por qué presentar el libro como novela si apenas roza los ingredientes del género?, ¿a santo de qué leer algo escrito con una voluntad tan localista?), se convierten en un, también doble, argumento a favor: se trata de toda una lección sobre cómo armar un documental en literatura y no hay libro bueno si el verbo no se hace carne.
Como dice Isaac Rosa en su prólogo, “la narración está recorrida por una clara voluntad de estilo, lo que convierte a ¿Quién mató a Rosendo?  en eso que venimos llamando arte“. El libro, además, es importante, o me lo parece a mí, por lo que tiene de aviso. Siempre habrá unos señores sin escrúpulos encargados de sofocar cualquier intento de los trabajadores de recuperar su dignidad y su poder. Y es increíble aquello de lo que son capaces de hacer estos guardas de privilegios mezquinos.



martes, 4 de octubre de 2011

Biografia de Theodor Adorno

(Theodor Wiesengrund Adorno; Francfort del Main, 1903 – Visp, Suiza, 1969) Filósofo, sociólogo y musicólogo alemán, destacado representante de la llamada "teoría crítica de la sociedad" nacida en el Institut für die Sozialforschung (Instituto para la Investigación Social) de Frankfurt.
Hijo de un comerciante judío alemán y de una cantante de origen corso-genovés que estimuló su amor por la música y de quien tomó el apellido con el que se le conoce. En 1924 se graduó en filosofía en la Universidad de Frankfurt con la tesis Die Transzendenz des Dinglichen und Noematischen in Husserls Phänomenologie, y en 1931 se doctoró en la misma universidad con el trabajo Kierkegaard. Konstruktion des Aestetischen (1933).
Enseñó filosofía en la Universidad de Frankfurt hasta que, con la ascensión del nazismo, se vio obligado a emigrar, primero a París, después a Oxford (Inglaterra) y, finalmente, a Estados Unidos (New York, Princeton, Berkeley y Los Ángeles). Regresó a Europa en cuanto terminó la guerra, y en 1950 reanudó sus clases de filosofía y sociología en la misma Universidad, desempeñando además los cargos de codirector del Institut für die Sozialforschung, anexo desde 1952 a la Johann Wolfgang Goethe Universität de aquella ciudad.
Además de su estimulante amistad con Siegfried Krakauer y con Walter Benjamin, que influyeron en su obra, en su vida fue decisivo su encuentro con Max Horkheimer, pensador afín con quien comenzó una larga y fructuosa colaboración en la revista del Instituto, además de una provechosa experiencia de reflexión teórica común que culminó principalmente en la redacción a cuatro manos de la Dialéctica de la Ilustración (1944). 
En cuanto a su interés por la musicología, tuvo gran importancia su relación con la vanguardia musical vienesa (Schönberg, Steuermann y Alban Berg, de quien fue alumno). Las consideraciones sociológico-musicales que desarrolló, sobre todo en la Filosofía de la nueva música (1949), en Versuch über Wagner (1952), en Disonancias. Música de un mundo administrado (1956), en Mahler (1960) y en Der gertreue Korrepetitor (1963) constituyen una parte sustancial de su obra teórica.
El mismo Thomas Mann se valió del asesoramiento del "consejero secreto" Adorno para la parte musicológica de su El doctor Fausto (1947), que sintoniza sustancialmente con las tesis de la Filosofía de la nueva música, en la que al intérprete de la infracción sistemática de la tradición y de lo convencional (Mahler) se le contrapone Stravinski, es decir, el intérprete (Hindemith y Wagner) del retorno a lo arcaico, lo ingenuo y lo naturalista, con gran riesgo de falsificación. 
Valorando la disonancia frente al oído convencional, Adorno se propone observar el potencial utópico que ésta introduce, ya que, a su juicio, la música también expresa las contradicciones de la sociedad, llevando a la crisis el estatuto de lo existente y convirtiéndose así, como cualquier otro arte, en una protesta contra la falta de libertad y una tendencia hacia un futuro diferente.
En el plano filosófico y sociológico los dos temas principales de la reflexión crítica de Adorno son, por una parte, la despiadada lucidez frente a las tendencias predominantes en la realidad moderna y por la otra, la tensión utópica hacia una dimensión "otra" del presente cosificado y alienado, aunque la rehúsa y la declara imposible. Como consecuencia de una formación dialéctico-hegeliana que atesora el magisterio marxista, Adorno confirma la importancia de la "negación" como instrumento de crítica de la sociedad.
En la Dialéctica de la Ilustración, que ofrece una radiografía de la moderna sociedad de masas obtenida directamente de la estadounidense de la posguerra inmediata, ya se diseña el horizonte del hombre contemporáneo envilecido por la "industria cultural", con sus falaces libertades, y por el mito de la racionalidad científica que, desde sus remotos orígenes en la Ilustración dieciochesca, se entrelaza con el dominio, y cuya función liberadora resulta sofocada cada vez por un totalitarismo más o menos explícito. De aquí su constante polémica con el pensamiento instrumental, con el culto a la exactitud y con cualquier forma de historicismo progresista.
Estos temas se desarrollan, además de en la summa filosófica que constituye la Dialéctica de la Ilustración, en el fascinante collage de aforismos titulado Mínima moralia (1951), en el ensayo sociológico La personalidad autoritaria (1950), en su monumental Dialéctica negativa (1966) y en Stichworte. Kritische Modelle (1969). En el plano filosófico, junto a la relectura del pensamiento hegeliano Tres estudios sobre Hegel (1963), a quien habría que atribuir el mérito de haber abandonado el intelectualismo abstracto de la Ilustración sin rehuir por ello la idealización de la razón dialéctica, la intervención de Adorno se caracteriza por un repudio de la fenomenología, a la que, en el discutido ensayo sobre Husserl titulado Zur Metakritik der Erkenntnistheorie (1968), acusa de abstracción y distanciamiento de las contradicciones histórico-sociales, así como de una sospecha constante hacia el irracionalismo, en cuyo ámbito hay que colocar la misma ontología de Heidegger (Jargon der Eigentlichkeit, 1964). 
La función dialéctico-negativa, inspirada al principio por el rechazo de lo que es en nombre de lo que todavía no es, apoya también la crítica adorniana de la cultura y sus intervenciones a propósito de la literatura, recogidas principalmente en Prismas. Crítica cultural y social (1955) y en los cuatro volúmenes de Notas de literatura (1958 y 1974). Poco antes de morir, Adorno terminó una Teoría estética (publicada póstumamente en 1970), en la que reafirmó una vez más la urgencia, para el arte mismo, del nexo entre crítica y utopía. El arte sólo puede justificarse como recuerdo de los sufrimientos que se han acumulado en el transcurso de la historia, los cuales exigen un rescate de la vida "ofendida" y un acto de reparación respecto a ella, en virtud de un futuro cualitativamente diferente.
Si bien el particular tipo de análisis que ha adoptado el pensador alemán no facilita una distinción clara de los campos que estudia, algunas de sus obras se incluyen con todo derecho en el campo específico de los estudios sociológicos. Durante su exilio en Estados Unidos, Adorno colaboró con Frenkel-Brunswik, Levinson y Sanford en la investigación fundamental sobre la psicología del antisemitismo La personalidad autoritaria (1950).
En esta obra la contribución de Adorno se despliega, no sólo en una sección dedicada al material de la entrevista, sino también en la conocidísima elaboración de las escalas de medida de las tendencias fascistoides potencialmente presentes incluso entre los miembros de sociedades democráticas como la estadounidense, actitudes ligadas al prejuicio y a la adhesión a modelos de comportamiento estereotipados y conformistas.
La crítica de la sociología positivista (que Adorno identifica casi totalmente con la de Estados Unidos) dejó su sello en Sociológica (1956), redactada en colaboración con M. Horkheimer; para Adorno, esta sociología, en cuanto ligada al detalle, pierde de vista la realidad social, lo que priva a esta disciplina de una orientación racional que esté centrada en las necesidades primarias de la existencia. En sus Soziologische Schriften (1972), Adorno insiste en la importancia de aplicar el método dialéctico al conocimiento de la sociedad contemporánea como el único capaz de escapar a la imagen petrificada que ésta ofrece de sí misma. Otra obra de interés sociológico es Sociología de la música (1962), y cabe citar también Impromptus.


fuente
http://www.biografiasyvidas.com/biografia/a/adorno.htm

Biografia de Max Horkheimer

(Stuttgart, 1895 - Nuremberg, 1973) Filósofo y sociólogo alemán. Hijo de un industrial, trabajó durante cierto tiempo en la empresa paterna. Su vocación filosófica tuvo ocasión de manifestarse en un viaje a París, durante el cual leyó las obras de Schopenhauer, y a partir de este pensador llegó hasta Hegel y Marx, a través de un complejo recorrido intelectual que pasó por una profunda reflexión sobre las enseñanzas de Nietzsche y de Freud.
En 1925 estudió Filosofía con Cornelius (del cual fue discípulo) y se graduó con una tesis sobre la Crítica del juicio, de Kant. En 1930 pasó a ser profesor de Filosofía y director del Institut für Sozialforschung de Frankfurt. Bajo su dirección, el Instituto programó una serie de estudios analíticos que tenían por objeto la crítica radical de la sociedad tardocapitalista y del sistema de dominio desarrollado por ella. Éste derivó -a través de una adecuada meditación sobre la obra de Max Weber, de la sociología que nace con él y, al mismo tiempo, de la fenomenología husserliana- hacia un intento de desmitificación de la "ratio" abstracta (apologética respecto al dominio) en la que se basa el cientifismo, al que Horkheimer considera aceptación acústica del status quo. Consiguió poner en cuestión cualquier punto de vista que desembocara en el positivismo, al que Horkheimer opone el compromiso totalizante contenido en la dialéctica hegeliana y marxista (defendida por un autor como Lukács, que tuvo influencia en los pensadores de Frankfurt), hostil a cualquier tipo de fetichismo ante la "daticidad".
Todo este esfuerzo intelectual está destinado a aquella "teoría crítica de la sociedad" que impregna la obra más importante de Horkheimer, la Dialéctica de la Ilustración, escrita en el exilio americano, en colaboración con Theodor Wiesengrund Adorno, con quien tuvo siempre una gran afinidad intelectual y un afecto fraternal que permitió a ambos pensadores realizar un trabajo conjunto. Horkheimer y Adorno, junto con Marcuse y Habermas, fueron los mejores representantes del pensamiento crítico-negativo del siglo XX. 
Horkheimer emigró en 1933, y tras una estancia en Ginebra y en París, trasladó su Instituto primero a Nueva York y posteriormente a Los Ángeles. La actividad del grupo que dirigía se concretó en la revista Zeitschrift für Sozialforschung, que a partir de 1932 luchó por una orientación crítico-sociológica con base filosófica. En esta revista publicó, entre 1932 y 1941, algunos de sus mejores ensayos. Un grupo de ellos fue incluido en los dos volúmenes de la Kritische Theorie publicados por su discípulo Alfred Schmidt. Destacan los dedicados a Montaigne, Bergson, Simmel, Dilthey y Haecker.
Un poco antes de esta publicación, en Alemania vio la luz un grueso volumen titulado Kritik der instrumentellen Vernunft, que comprendía, entre otros, Eclipse of Reason, publicado en Estados Unidos en la posguerra. Los trabajos de Horkheimer del período comprendido entre 1926 y 1931 se encuentran reunidos en la recopilación Dämmerung, que apareció publicada en 1934 bajo el pseudónimo de Heinrich Regius.
El planteamiento crítico del pensamiento de Horkheimer se ve reforzado en el transcurso de los años treinta, por el trabajo en común realizado en el marco del Instituto, por un grupo de intelectuales entre los que cabe mencionar a Fromm, Leo Lowenthal, Herbert Marcuse, Karl August Wittfogel, Sternheim, Rumnay y Luini, quienes bajo la dirección de Horkheimer estudiaron la familia europea, dando vida a los trabajos Studien über Autorität und Familie. En Estados Unidos, Horkheimer también fue el promotor de una serie de investigaciones llevadas a cabo por un grupo de estudiosos, que se concretaron en 1950 en los cinco importantes volúmenes Studies in Prejudice, magistral ilustración sobre las diferentes formas de mentalidad autoritaria y de comportamiento represivo, estimulada por la trágica experiencia del fascismo.
En 1950 Horkheimer volvió a su país, y reabrió en Frankfurt el Instituto de Investigaciones Sociales; durante la posguerra desempeñó una función de crítica a la restauración capitalista que tenía lugar en aquel momento en la República Federal Alemana. En 1951 y 1952 fue rector de la Universidad Johann Wolfgang Goethe. Desde 1954 hasta 1959 alternó su actividad didáctica en Frankfurt con la que desarrolló también en la Universidad de Chicago. En 1955 fue galardonado con el Premio Goethe, y en 1960 fue nombrado ciudadano de honor de la ciudad de Frankfurt.
En sus últimos años redujo su actividad pública, dejando a Adorno (que lo mantuvo hasta su muerte, en 1969) la tarea de dirigir el Instituto, aunque siguió al frente del mismo a título meramente honorífico. En el mismo año se retiró a Lugano. Desde el fallecimiento de su esposa, Horkheimer se encerró en una dolorosa soledad. Sus raras intervenciones públicas dieron testimonio de una evolución conservadora en la última fase de su vida.


fuente
http://www.biografiasyvidas.com/biografia/h/horkheimer.htm